Estamos a menos de un mes para que termine el otoño astronómico y estamos a seis día para que comience el invierno meteorológico, por lo que es hora de hacer balance de la estación fetiche de los fotógrafos de naturaleza.
El otoño meteorológico (1/09 al 30/11) nos llegó tras una de la peores, sino la peor, ola de calor desde que hay registros en la Península Ibérica que, además, fue caldo de cultivo para los peores incendios forestales del noroeste de la Península. el verano se alargó hasta mediados de septiembre, apenas llovió desde junio hasta mediados de octubre. Todo hacía presagiar un mal otoño fotográfico, de esos que duran poco porque la resaca estival hace que las hojas de los caducifolios caigan rápido y no veamos todos los colores del otoño.

Pasaba septiembre en medio de unos paisajes de hierba seca y/o quemada, por lo que las escapadas a la costa me daban un poco de vida fotográfica hasta que, por fin, me decidí a comprar un dron, que será tema para otro post, por lo que, a falta de paisajes bonitos, había tiempo, y hacía buen tiempo, para aprender a volar. Las primeras fotos aéreas hechas por mí, van llegando.


Y llega octubre, en el que solo tenemos la luna llena para fotografiar durante los primeros días y alguna flor despistada que desafía a la sequía, aprovechando un poco las escasas lluvias: no pueden faltar las quitameriendas, que dan un colorido, especialmente en las praderías quemadas.

También tenemos algún candilazo con esas nubes que no se atreven a cubrir el cielo y regar el suelo. y ya echamos de menos otro de los ingredientes del otoño: las setas
Los primeros colores de otoño van llegando a los hayedos y, como no nos fiamos de que vayan durar mucho, nos echamos a fotografiarles con ansia y dedicación sin que hayan llegado a su esplendor. Las choperas y los abedules se ponen a punto y dan mucho juego mientras buscamos los hayedos preferidos, que tampoco tienen agua en loa arroyos que le cruzan.
A mediada que vamos controlando la explosión de colores, llega el primer temporal de lluvia y frio que hace que se retrase la evolución del otoño y nos proporciones el tiempo suficiente para disfrutar de los bosques de hayas de la cara sur de la Cordillera Cantábrica, y de las zonas más altas de la cara norte, durante la última semana de octubre y la primera de noviembre. Hayedos de Horcadas, Sajambre, Valdeón, Ciguera (descubrimiento de este año) y el bosque de Montegrande nos han hecho pasar unas jornadas fotográficas inolvidables.
