



Si nos dirigimos hacia el occidente de Asturias desde la almendra de poblaciones del centro (Oviedo, Gijón, Avilés…) nos vamos a encontrar, hasta llegar a la ría del Eo, límite con Galicia, con un serie muy numerosa de localizaciones fotográficas.
La segunda, por orden geográfico comenzando por el playón de Bayas, es esta pequeña playa situada en los límites de los concejos (municipios) de Muros del Nalón y Cudillero, playa que, con la marea alta, casi desaparece por completo, convirtiéndose en un ancho arenal con la bajamar, en el que se sitúa el principal hito paisajístico: Peña La Caballar.
Cuenta, además con una línea de rocas a la derecha del hito, que se pierden mar adentro desde el muro y una serie de rocas dispersas por la arena que aparecen y desaparecen en función de los distintos aportes o arrastres de arena de las mareas, lo que provoca que las posibilidades fotográficas de este lugar sean infinitas; nunca se ven las mismas rocas ni están cubiertas en la arena de la misma manera, por lo que cambian de forma o tienen pequeños lagos delante o detrás.
Es una playa de amanecer y mejor en los equinoccios que en lo solsticios, cuando el sol sale más por tierra, aunque cuando el cielo se pone bonito, da igual por donde salga el sol. Incluso los atardeceres son bonitos, pero durante estos hemos de contar con el hándicap de la presencia de gente que acude al arenal a pasear, algo que ocurre menos por la mañana.
Al inicio de este post, apunté que la arena casi desaparece con la marea alta, por lo que es la marea baja la que nos proporciona los mejores y más tranquilos momentos para la fotografía, pero si llegamos con la marea alta, o no lo suficientemente baja para poner el trípode en la rena, podemos trabajar con las olas rompiendo en la línea de rocas que señalé antes o en las dos escaleras que dan acceso a la playa desde la carretera. las largas exposiciones serán nuestras aliadas para captar esa atmósfera que el agua forma entre las piedras o subiendo por los escalones.
Cuando la marea ha descendido a la altura de La Caballar o incluso más, es hora de explorar la arena, buscando las rocas que emergen de ella y las posibles formas que representen, pareidolias, para ponerlas en primer plano con el hito principal, o el cielo lleno de colores, de fondo. También los reflejos en el agua de las olas después de retirarse o en los charcos que bordean las rocas antes mencionadas. También acuden los primeros paseantes de la mañana que nos pueden ayudar a dar dimensiones a las escenas que estamos captando y a formar parte de los reflejos.
La salida del sol es otra oportunidad para seguir fotografiando. La roca principal y las que tenemos al fondo, a la izquierda, se tiñen de dorado, y si en el cielo hay nubes, por el filtro de 6 o 10 pasos y haz larga exposición hasta cansarte.
